Botox®, derivado de la toxina botulínica tipo A de Clostridium botulinum, es el tratamiento cosmético más popular. Se utiliza en una amplia variedad de aplicaciones cosméticas y terapéuticas, desde el tratamiento de líneas finas y arrugas alrededor de los ojos hasta el manejo de la sudoración excesiva en las axilas y los pies.
Como neuromodulador potente, el Botox es sumamente tóxico si no se utiliza según las indicaciones. Aunque en general son bajos, los riesgos potenciales son mayores para las personas con ciertas afecciones médicas. Por eso, las pacientes embarazadas o en periodo de lactancia se hacen una pregunta muy razonable: ¿es seguro recibir inyecciones de Botox durante el embarazo o la lactancia?
¿Se puede recibir Botox durante la lactancia?
Siempre debe hablar con su médico antes de comenzar cualquier medicamento nuevo o someterse a algún procedimiento cosmético durante el embarazo o la lactancia. En definitiva, recibir Botox durante la lactancia o esperar hasta el destete es una decisión personal que depende de qué tan cómoda se sienta con la situación.
Si está considerando recibir Botox médico o cosmético durante la lactancia, hay buenas noticias. La investigación clínica muestra que la toxina botulínica no se detecta a nivel sistémico (en el torrente sanguíneo ni en otros líquidos corporales) después de la inyección intramuscular. Cuando lo inyecta correctamente un profesional médico capacitado, el medicamento permanece en los músculos inmediatamente adyacentes al sitio de inyección.
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También hay buenas noticias para las pacientes embarazadas que están pensando en aplicarse Botox. Como no pasa al torrente sanguíneo en cantidades detectables, es muy poco probable que el Botox atraviese la placenta. Esto no significa que deba recibir el tratamiento durante el embarazo, ya que los efectos secundarios conocidos del Botox pueden agravarse en esta etapa y hay otros riesgos para la salud que considerar. Pero el Botox sistémico no es uno de ellos.
Precauciones para madres lactantes que reciben tratamientos con Botox
Cada inyección de Botox contiene solo una pequeña cantidad de ingrediente activo, y el Botox correctamente inyectado nunca “se vuelve sistémico”. Pero la toxina botulínica tipo A purificada es uno de los neuromoduladores más potentes (y tóxicos) que conoce la ciencia, así que es comprensible sentirse incómoda con la idea de recibir este tratamiento durante la lactancia.
¿Significa esto que debería dejar de amamantar antes de tiempo para poder recibir Botox? De nuevo, consulte con su médico, pero la respuesta es “no necesariamente”. Si desea recibir Botox durante la lactancia, puede tomar algunas precauciones que le permitan hacer ambas cosas.
- Amamante o extráigase leche justo antes del tratamiento. Aunque es poco probable que su leche materna tenga niveles detectables de toxina después de la inyección, usted sabe con certeza que no los tendrá antes del tratamiento. Así que alimente a su bebé o extráigase leche lo más cerca posible de la hora del tratamiento, según le convenga.
- Utilice el método de extraer y desechar después del tratamiento. Si no se siente cómoda amamantando poco después del tratamiento, considere extraerse y desechar la leche al menos una vez. Si desea extraer y desechar la leche durante más tiempo, puede complementar la alimentación de su bebé con fórmula o leche materna donada.
Vigile de cerca los posibles efectos secundarios. Según lo que sabemos sobre cómo actúa el Botox en el cuerpo, es poco probable que su leche materna perjudique a su bebé, a menos que presente efectos secundarios que sugieran que parte de la toxina ha pasado a su torrente sanguíneo. Entre ellos se incluyen sequedad de boca, náuseas, dolor de cabeza, debilidad muscular o incontinencia, y requieren atención médica inmediata.


